Sin planificación territorial no hay desarrollo

16.08.2025

Hablar de planificación no debería ser un asunto técnico reservado a expertos; debería ser una conversación cotidiana entre quienes habitamos los municipios. La planeación territorial es mucho más que un principio de la contratación pública: es la hoja de ruta que guía el desarrollo, el timón que impide que el barco del municipio se extravíe en medio del mar.

En departamentos como Sucre, donde los municipios luchan por salir de un atraso histórico, la falta de planificación nos condena a la improvisación. Procesos mal estructurados, contrataciones hechas "para salir del paso" y planes copiados sin contexto son síntomas de una enfermedad más profunda: la ausencia de visión.

Lo más grave es que ni siquiera los procesos más simples, como las mínimas cuantías, se salvan. Se ejecutan sin estudio, sin análisis de impacto y, sobre todo, sin respeto por el orden territorial. Se actúa como si planear fuera opcional, cuando en realidad es la única vía para dejar de vivir en el desorden.

La planeación territorial no solo organiza el espacio físico; mejora la calidad de vida, optimiza el uso del suelo, disminuye el caos vial, potencia el desarrollo cultural y económico, y convierte al municipio en un verdadero destino turístico. En resumen, planificar es sembrar futuro.

Pero mientras sigamos gobernados por actores que no comprenden o no les interesa comprender la importancia de planificar, seguiremos habitando el mismo caos que hoy nos parece costumbre.

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