¡Jóvenes a las urnas! Por Yeimar, por los CMJ, por Colombia.
Este último año he tenido la oportunidad de recorrer muchas de las regiones de nuestro hermoso país al igual que los departamentos de Córdoba, Sucre, Atlántico, La Guajira, Cesar, Bolívar. En cada viaje he hablado con jóvenes que sueñan con transformar sus comunidades, pero también con jóvenes cansados, desanimados y desconectados de la política.
Esta columna nace de esas conversaciones: de escuchar sus preguntas, sus dudas, sus silencios… y sobre todo, su deseo de cambio. Una de las preguntas que más me hacen es: "Isaac, ¿Cómo puedo liderar sin ser protagonista? Es que me da pena." Y siempre les respondo lo mismo: a muchos buenos líderes no les gusta el protagonismo, pero el protagonismo es inevitable cuando se lidera con propósito. La diferencia entre la vanidad y el protagonismo radica precisamente en eso: el propósito. La vanidad busca brillar por brillar; el protagonismo con propósito, en cambio, convoca, deja huella y transforma. Por eso siempre les digo: si sienten que para liderar deben sobresalir, háganlo, siempre que su causa lo merezca.
Este 19 de octubre los jóvenes de Colombia tenemos una cita con el futuro: las elecciones a los Consejos Municipales de Juventud. Pero esto no es una jornada electoral cualquiera; es un acto de rebeldía, de compromiso con nuestros territorios y con nuestra generación.
Sin embargo, el panorama no es alentador. En las pasadas elecciones del 5 de diciembre de 2021, de más de 12 millones de jóvenes habilitados para votar, apenas 1,2 millones acudieron a las urnas. ¡Solo el 10%! Y aquí no puedo evitar alzar la voz: ¿Cómo es posible que exijamos participación, representación y oportunidades si, cuando tenemos un espacio creado exclusivamente para nosotros, simplemente no participamos? Es inconcebible. No podemos seguir esperando que otros tomen las decisiones que nos corresponden.
En este camino he aprendido que hay dos tipos de personas: los activistas y los ejecutores. Los activistas se quedan en el discurso, en la queja constante; los ejecutores, en cambio, son los que actúan, los que transforman. Y hoy Colombia necesita menos discurso y más acción. Esa es la invitación que siempre les hago a los jóvenes: sean ejecutores del cambio, no simples observadores.
También creo profundamente que los jóvenes estamos cambiando la política. Pero más importante aún, estamos cambiando la forma de hacer política. Las campañas juveniles de este año son prueba de ello: alegres, coloridas, creativas, sin miedo a lo nuevo. Porque si la política tradicional está desgastada, solo nosotros podemos darle un nuevo aire, más humano, más honesto, más nuestro.
No puedo terminar sin mencionar algo que me duele profundamente: el asesinato de Yeimar Gamboa, un joven de apenas 20 años, en el municipio de Chigorodó, Antioquia. ¿Cómo es posible que en un país que dice apostar por la juventud se silencie la voz de un joven que solo quería servir a su comunidad? El Estado debería proteger nuestra voz, no apagarla.
Por eso, este 19 de octubre, cuando tengamos el tarjetón en la mano, recordemos que cada voto es una palabra convertida en poder, no votemos por costumbre, votemos por convicción. por los jóvenes, por Yeimar, por Colombia, por nuestro futuro.

